Digitopuntura


Digitopuntura (Disco):
En la cultura china se cree que las enfermedades están motivadas por desequilibrios en la energía, la Digitopuntura consiste en aplicar presión con los dedos, pulgar o índice generalmente, sobre puntos del pie o de la mano para desbloquear esa energía y así equilibrar su flujo por el cuerpo. Aquí una lista de links donde podrán encontrar más sobre esta antigua técnica china e inclusive algunos manuales:
http://www.digitopuntura.eu/
http://www.proyectopv.org/1-verdad/digitopuntura.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Digitopuntura
¡Pronto en este mismo post una versión re – mezclada de Digitopuntura!
Si quieres este disco en mp3 escribe a eniolandia@gmail.com.



Has trascendido en las cosas, a ti mismo, a tu dolor, y das algo hermoso, pares algo hermoso -no sin dolores de parto- y se lo regalas al mundo en canciones y música que suena a un hondo agradecimiento, no sé de qué exactamente, pero es agradecimiento, quizás alabanza, regalo y gesto, de quien agradece porque vive y siente a dios en las cosas, desde el silencio y la música de sí mismo y de todo; tranquilo, dejando que la vida lo atraviese como la luz a una ventana, como a una ventana. Gracias por esto, por transformar en música bella un dolor, por darnos un gesto de agradecimiento y tender un puente de sanación.
Gracias.
Supongo que cuando brota un manantial en uno el alma se resiente por la beatitud primera y el dolor primero. Ese brotar es un parto que conlleva la tensión y pujanza dolorosísimas, la rasgadura de la piedra, ah, de la tierra que somos; el desgarre, el desmembramiento de lo cerrado, de lo antes inerte. Esto podríamos sentir que nos cuesta la vida. Esto es traumático. Es el carácter de la iniciación, la cual sucede varias veces de distintas formas, una y otra vez en el transcurso de esta vida, hasta la muerte final. En ese tumulto en el que nuestra carne se rasga para romper fuentes y alumbrar sucede el milagro, por la herida comienza a fluir algo imparable, esa herida se vuelve fuente y comienza a brotar, a borbotar. Y sigue así a lo largo de los días. Y entonces, al cabo del tiempo, agradecemos piadosos, atrás dejados los días del trabajo de parto, días de iniciación, de oscuridad y movimiento telúrico, de con-fusión; y complacidos en nuestro fuero interno vemos con afecto y admiración el fluir de ese manantial, todo lo que nos ha dado, nos solazamos con su nutrido manar, vivo más allá de nosotros mismos, de la piedra, y dejamos al olvido el dolor del nacimiento, pues el caudal que brotó de ese parto nos nutre la vida, de maneras que hasta desconocemos.