por el corazón
descalzos
quemándose con las hojas
sudaron aquél mes
entre pacífico y atlántico
no venían del tango
era otro el viento que les daba en la cara
sus ojos eran de frío
sus cuerpos pedían perdón
y caminaban errabundos
hacía el sol quebrado del semáforo
ellos sudaron Enero
y cruzaron el silencio
en el medio de una sinfonía verde brisa.