De cuando leía poemas y dos poemas extranjeros

Cuando leía poemas
varias motos me rodearon
pero no estaba solo
saqué de mi capa
un libro que leí rápidamente
y restauró mi aura
dejándome a merced del peligro
pero el peligro se aburrió
y entonces se abrieron los caminos
apenas con una voz dulce
y unas palabras de cariño

II

Erase una vez un semáforo
y yo debajo de él
y frente a mí
un hombre apuntándome
yo con los brazos abiertos
dispuesto para abrazarlo
casi guiñando un ojo
asustado me confieso
pero seguro al mismo tiempo
no por suicida
sino por enamorado
luz verde y todo quedó ahí

III

Cuando leía poemas
me levantaba en la madrugada
conversaba largo rato conmigo
leía libros interminables
me reunia con gente importante
que vivía lejos y de escribir siempre
pintaba en unas hojitas
que arrugaba siempre con letras
disfrutaba el silencio
extrañaba el afecto
como ahora que leo estos poemas que hago

Primer poema extranjero

Tenía una libretita
donde hacia unos dibujos
que se hacían pasar por garabatos
de repente un día no la encontré
debe habérsela llevado un perro en el hocico
un ave de hierro en su asiento
una canción desesperada
o una fiesta a la que no me invitarón
quizás es así
mis libretitas
dado cierto tiempo
se van reprochando su lugar
entre unos libros

Segundo poema extranjero

Huelo a frontera
ese temblor por nada
ese quienes somos y todos vamos
no quisiera porque el sol
y porque la luna
y además las palabras incompletas
los abrazos medio dados
pero todo quiere su finiquito
el libro que comencé a leer
la alarma que suena
quizás un quizás podría poderoso
esto me pasa por escuchar a Nuño tan temprano
en su lectura de café y bombillo
debería dedicarme a mirar caricaturas
que me gustan tanto los dibujos
me dan risa sus tamaños coleccionables
mi ojo que empequeñece al talento del dibujante
mejor no leo ni escribo
y me baño para que este olor
se vaya por la ventana
hasta la copa de un árbol de mango
un buen amigo de hace mucho

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