Y no sabemos detenernos

Mi amigo perro y yo
damos largos paseos por la ribera del río
y le ladramos a las garzas y le silbamos a los pájaros
hemos visto nutrias y nos miramos y sonreímos
luego volvemos a su casa después de una hora
el en un mueble y yo en otro cerramos los ojos
y nos vamos a recorrer otro río
donde hablamos con sirenas
y pescamos con las manos
estrellas que resbalaron de la plataforma celeste
y después cuando despertamos
masticamos unas piedras que tenemos por alimentos
nos olemos las patas
yo le hablo el me gruñe
y así se nos pasan los días

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La lluvia por este lado del mundo
es pacífica y cordillerana
se levanta la falda
baja la cabeza
y sus trenzas negras
se exprimen en transparentes gotas
que se guindan en los balcones
como para no amainar nunca
es una cortina la lluvia
y es una mañana de té
también es un aplauso prolongado
que la naturaleza nos brinda
a los que viajamos eternamente
y no sabemos detenernos
es la lluvia un canto en coro
una caricia para los árboles más viejos
un suspiro largo y colorido
para el hombre que trabaja en la calle
y para el avión que por encima de este poema
vuela para aterrizar

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